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TAMBIÉN TÚ

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  TAMBIÉN TÚ   Me interno en el bosque. La luna brilla lejana: hambre de ti tengo, infinita como los guijarros que piso.   Ciento cuarenta y seis hectómetros cúbicos de lágrimas, sepultan recuerdos de   café caliente como tu piel.   El reflejo de la luna desde el   abismo mira cielos de keroxeno, tóxicos y bellos como nuestra agonía.     Raúl Sánchez Alegría 30 de noviembre de 2020              

CATARSIS

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  CATARSIS   Lo has escuchado. Es un beso. Un beso dado y recibido con ganas.   No importa los años que hayan pasado. No importa nada más que la evocación que provoca ese sonido: vivo, húmedo, carnal, vibrante…   ¿Lo recuerdas? Te podías morir en ese instante. Podías absorber de esa boca el alma. Podías volar, sin billetes, al cielo.   ¿Lo recuerdas? -“ Schuick” - en el descansillo labios encendidos saboreándose como fruta robada… Un beso.   Raúl Sánchez Alegría 9 de noviembre de 2020

DOBLE O NADA

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  DOBLE O NADA   ¿Doblemente cobarde o doblemente prudente?   ¿Doblemente moral o hipócrita reincidente?   La respuesta, no está ahí a fuera. La respuesta, quizá esté aquí a dentro, encerrada bajo doble llave, por supuesto, perdida: no vaya a ser que me encuentre.     Raúl Sánchez Alegría 8 de octubre de 2020

OTRA PALABRA

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  OTRA PALABRA   Tan peligrosos eran, que fueron prohibidos.  Los abrazos y los besos quedaron confinados.  La vida se hizo aséptica, segura, triste, frugal.       Imaginar un rostro completo llegó a ser un acto de terrorismo... Mientras, las vacas pastaban, los cuervos graznaban y, ordenadas las costumbres, la bolsa, la economía, santificadas con sacrificio y silencio, pujantes fueron.  Y el mal por donde vino se fue.   Y nadie se acordó de él, ni de otra palabra que…. ¿Cómo era? ¡No la recuerdo! ¿La recuerda alguno ya?   "OTRA PALABRA"   Raúl Sánchez Alegría 6 de octubre de 2020  

EN OCASIONES, FANTASEO.

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EN OCASIONES, FANTASEO.   En ocasiones fantaseo  con que un rey me lee allá en la lejanía.   Imagino  a Su Majestad abriendo tímidamente su computadora portátil, al fondo un horizonte plano, planísimo, sin ningún vértice, un blanco azulado ardiente frente a sus ojos, sus ojos que se protegen de la nada inanimada a través de otra azul pantalla, que poco a poco se puebla de iconos, de posibilidades, y (así por las buenas, por azar, por capricho, por nota casual de burro flautista) en una de esas, teclea la palabra “callejón” – pues es un callejón sin salida en el que nuestro buen monarca se encuentra- y asociada a esa palabra, así de golpe y porrazo, aparecen otras “pulgas”, “milagros”, “oscuro” , etc.. y al perro de él le hace gracia la palabra “pulgas” –quizá le recuerde un polvo furtivo en un pajar de una finca segoviana en una noche de montería y vino, quizá divertido lo asocie al humor de alguien condenado a convivir con él, quizá….-  y se adentra en ese mi callejón y (milagrosament

GÉNESIS

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  GÉNESIS No he perdido la capacidad de asombrarme. Aún el cielo puede hurtarme una sonrisa. Aún puedo suspirar satisfecho tras devorar un plato   de calamares a la romana.   Aún un beso puede hacerme temblar, aún puedo volar por un beso.   No he perdido la capacidad de sentir, no he perdido la noción de lo importante que es perder - como lo estoy haciendo contigo ahora- el tiempo.   Y me alegras. Y te alegro. Y, entre tanta oscuridad, nuestra alegría es un sol renaciendo.   Raúl Sánchez Alegría 28 de septiembre de 2020

NADA

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  NADA                   Ella quedó anclada en la dialéctica. En el lenguaje racional y revolucionario digerido, a toda prisa, en el camino que iba del colegio de monjas al colegio mayor, del salón de actos al salón de la Casa del Pueblo, del pueblo que   siempre odió, del pueblo que quiso huir –inútilmente- pues el pueblo - , como   la ciudad de Kavafis, en ella habitaba.                 Ella predicaba, pero no daba ejemplo. Nunca fue madre proletaria, nunca fue proletaria, fue jeja de negociado, por méritos (¿cuáles?) no por oposición, aunque en la oposición, sin responsabilidad alguna, siempre estaba. También fue compañera de alguien, al que eternamente calentó la cabeza y alguna vez permitió que –solo- le calentase la cama.   Ahora, nostálgica contempla la aurora de un nuevo mundo que no comprende, tampoco comprendió el anterior, ahora, como entonces, no entendió nada.                                                                       Raúl Sánchez Alegría 27 de septiem