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M En tu voz estaba toda la experiencia toda la vida vista y probada, la redondez otorgada por todos los golpes. Suavemente te movías. Felino aun eras. Felino y carnal carnal y tierno -sorprendentemente tierno-. “Esta luz nunca se apagara” No, aunque: aun nos queda baile, aun nos quedan olas -y miradas lánguidas que desarman-. Aun me tienes. Aun te tengo. Raúl Sánchez Alegría 19 de noviembre de 2017