jueves, 7 de abril de 2016

HIJOS DE FRUTA


HIJOS DE FRUTA


Colina abajo rodaron
los frutos amargos
de la Almendra.

Colina abajo rodaron,
quedo arriba un decorado
una urbe –casi- muerta.

Domesticada la Señora
sus albas nalgas enseña
para escandalizar beatos
para burlar azules penas.

¿Quién no quedó
con el culo al aire?

¿Quién no enrojeció
sus posaderas,
cediéndolas a botas marciales
ofreciéndolas en almoneda?

¿Quién?

¿Quién no se asentó en ellas
provocando con placer tonante,
sinfónica ventolera?

Colina abajo rodaron
haraganes, meretrices,:
clérigos, sayones, mercaderes,
piojos resucitados, cualquieras…

Mas todos, Hijos de Fruta, Hijos de Fruta eran.

Semillas escupidas, deglutidas, regurgitadas.
Frutos secos, amargos frutos
hijos de fruta amarga: la del Norte Atenas.

Rodaron, huyeron, volaron, colina abajo…
poetas, artesanos y locos quedaron en ella.
 

Raúl Sánchez Alegría 7 de abril de 2016